Es triste, pero lo es aún más el hecho de aceptarlo. Y más triste todavía tener que escribir algo relacionado con tu ausencia, imaginando si todo este plan de Dios fue premeditado. Peor saber que me haces falta cuando ayer no lo merecía. Y la idea de que ya estás donde querías no logrará terminar con esta llaga.

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Que sería de mi si no soñara...