Dicen que el corazón no duele si le das el tiempo exacto a la razón, pero lo dudo. Ni siquiera las vivencias hacen de esos tiempos los mejores; solamente tú. Desconocí el amor con el pesar mas agridulce de los actos, pero tú, me pegaste una parte del corazón que estaba dañado y que aparentemente no tenía remedio.
Tu mirada dice tanto, y yo solo sueño con decirle algo...
Pero sabes: el tiempo no va más allá del que está aquí ni menos del que no regresa. Conozco los secretos que oculté desde ese tiempo, pero no de ti, no, sino del mismo personaje que a veces suele verse reflejado. El tiempo a tu lado no descansa pero nunca se ha agotado, detiene el reloj a todas horas y los esconde tras un antifaz de sueños. Sueños prohibidos, sueños recurrentes, a fin de cuentas solo nuestros. Pasará el tiempo que tenga que pasar, la noche se hará día y viceversa, como siempre. Y a pesar de eso aquí estarás cada minuto, contaré cada uno de mis secretos y te los contaré al oido: solo tú, yo y el tiempo.
Pero sabes: el tiempo no va más allá del que está aquí ni menos del que no regresa. Conozco los secretos que oculté desde ese tiempo, pero no de ti, no, sino del mismo personaje que a veces suele verse reflejado. El tiempo a tu lado no descansa pero nunca se ha agotado, detiene el reloj a todas horas y los esconde tras un antifaz de sueños. Sueños prohibidos, sueños recurrentes, a fin de cuentas solo nuestros. Pasará el tiempo que tenga que pasar, la noche se hará día y viceversa, como siempre. Y a pesar de eso aquí estarás cada minuto, contaré cada uno de mis secretos y te los contaré al oido: solo tú, yo y el tiempo.
Por eso eres la dueña de mis horas.
Lastima que el tiempo no perdona.