Cada vez es menos frecuente mi ánimo de escribir algo, o algo que realmente me haga pensar en alguien. Aún no me he
sentado y ya sé que lo que escriba será algo perdido de mi, entonces: para
qué perder el tiempo? Lo que hace a este momento diferente a todos los demás es
mi total desinterés de la escritura, de escribir solo por hacerlo.
Siempre fui un soñador de alcoba, más de una vez he fantaseado con el futuro sin ti y la posibilidad de que todo comenzara de nuevo en cualquier momento,
aunque sea más aproximado a lo que no se le parece, todavía lo hago. Me detengo ante la esperanza idiota de un instante contigo y dejo de avanzar, para mi, la poca imaginación sigue esperando convertirse en un recuerdo. La incertidumbre resulta dolorosa; por momentos la necesidad de saber de ti me carcome el pensamiento, pero lo cierto es
que saber de ti tampoco me traería la paz, al principio quizás, pero luego pensaría: y ahora qué?.
Nada, solo sentarme otra vez a imaginarte.