miércoles, 23 de noviembre de 2011

Más alto que nunca

Los globos me recuerdan ilusiones; son como sueños efimeros que se elevan esperando hacerse realidades, y que en lo mas profundo del cielo puedan llegar a mantenerse inertes por mucho tiempo. Lo unico que sé, es que somos pocos los que de verdad hemos volado.
Y menos somos los que hemos caído de tan alto.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Disfraz Emocional

Puede ser que yo un día de estos decida buscarte, usaré un antifaz de colores para que no me reconozcas, o una máscara de hierro anudada al rostro para pasar desapercibido. Puede ser que me veas de repente en el reflejo de alguna ventana, pero dudaras de que esté ahí y no me notarás. Puede ser que caiga al suelo por perseguirte muy deprisa, quizá se me pegue el lodo de la lluvia y sospecharas de mis pasos cuando arrastre los pies al caminar muy lentamente; o eso dicen que ocurre cuando se está nervioso y pensarás que es un destello de esa imaginación que te ha hecho tantas bromas. Puede ser que salte por encima de las líneas para no ser descubierto entre la gente, entre las vías, entre el olvido que me olvidó hace tanto por qué ya no me recuerda. Puede ser que me esconda tras otras personas y adopte sus costumbres, sus facciones, sus movimientos o su forma de mirar cuando se está demasiado triste. Puede ser que use otro acento, más raro y gracioso que el mío, y tal vez encuentre a alguien tan diferente a mí que le alquilaré su sombra por un par de horas para camuflar la mía perfectamente. Puede ser que te espere sentado en la acera disfrazado de un loco moribundo, o en el café frente a tu casa sirviendo desayunos en la mesa, puede ser que me quede dormido en la jardinera que está cerca de tu edificio esperando a que te asomes por el balcón; puede ser. Puede ser que pregunte por ti a toda la gente; aun sabiendo que nadie me hablara de la hermosa mujer que se llevó mis horas, mi vida y mi corazón.
Puede ser...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cruces sobre el viento

Ha pasado tanto tiempo; y a pesar de todo lo ocurrido me duele todavía. Tuve la necesidad de hacerme el frágil, de reclamarle la falta que me hizo en aquel tiempo, y de reprocharle por la gente que sí me mostró un poco de cariño y amor verdadero. Le conté como me ha ido, como he avanzado a pesar de tantas caídas, como es que mi esfuerzo ha sido en vano para algunos, y como últimamente no he estado haciendo bien las cosas para otros. Hoy le hice una visita; irremediablemente no pude contener las lagrimas de obituario, ni tampoco fue necesario que le contara un poco de mi irónica vida, creo que me ha observado desde el día en que me dejó sin avisarme, y aún no se lo he perdonado del todo, pero está claro que todo mundo lleva en sí mismo uno o muchos muertos. Traté de imaginar lo que me diría en tal situación, pero lastima; olvidé por un momento que los difuntos ya no hablan, ni consuelan, ni regresan.