En un mes me voy a Malasia.
Me envían del trabajo por mi desempeño. El objetivo es trabajar con unos clientes que pueden aprobarnos un proyecto dónde yo interfiero directamente. Las personas con las que laboro en México, creen que puedo llegar a ser un gran líder, con un futuro brillante; ser inspiración para profesionistas que apenas empiezan sus carreras en diseño e ingeniería.
Sinceramente me siento todo lo contrario.
No me considero inspiración de nadie, mucho menos cómo un ejemplo a seguir. Ni siquiera sé si cumplo mi rol como empleado de una empresa internacional. De lo que si estoy seguro, es que he sacrificado casi 7 años de mi vida en un lugar que me ha absorbido completamente, que me llenó la cara de manchas, que me hizo perder amigos, que me arruinó la relación con mi novia y me hizo alejarme de una parte de mi familia. Es tan triste que jamás podré saber si todo eso valió la pena o no; pero yo seguiré dándolo todo en cada cosa que haga; cómo todo lo que suelo hacer.
Lo más probable es que consiga el proyecto.
Al menos en mi trabajo soy bueno.