martes, 24 de mayo de 2022

Reconstrucción

De verdad quisiera escribir. Tengo muchísimas ganas de hacerlo. Pero si tuviera que elegir un tema en particular, no sabría qué. No pretendo quejarme hoy o hablar de mis problemas, eso ya no es redituable y ya no me genera interés alguno. No sé de qué podría hablarte. No entiendo qué quisiera saber la gente, que necesita aprender de mi o qué les interesa. Podría ser que he llegado a pensar que gran parte del conocimiento es intransferible teóricamente. Ocuparía estar presente para poder explicar cada cosa que me acompleja. Es cómo una clase de ciencias sociales en secundaria, necesitarías el punto de vista del profesor para darte una idea de lo que quiere darte a entender.

Sin embargo, no deberíamos cerrarnos a una sola expectativa. Es comprensible mi necedad de querer transmitir algo. Se necesita ser empático en algún momento de la vida por la simple razón de considerarse lo correcto; a nadie le gusta aparentar ser malo en algo aun siendo el peor. A pesar de ello, gran parte del status que alcanzamos es por medio de la transmisión, por lo que te enseña la gente, por lo que pueden transmitirte, pero aún más por lo que tú puedes transmitir a ellos. Es una parábola con un principio y un final, una idea relativa enfocada explícitamente en dar a conocer lo que piensas o sientes.

No sabía que escribir, perdón. Terminé escribiendo sobre algo.