Otro año más ha terminado, para variar. Otro año donde la realidad está superando por completo a la ficción, en todos los aspectos. El gobierno nos tiene hundidos y apagados; ni cómo defendernos ante las tonterías de nuestro amado presidente. Duré 2 días en San Luis Potosí formado por gasolina, un buen punto para darse cuenta de que literalmente nos está llevando la chingada. Lo único cierto es que si México fuera un canal de televisión abierta, nosotros estaríamos protagonizando la serie de terror más exitosa de todos los tiempos.
Sin embargo, es verdad eso de que podemos unirnos y hacer diferencia ante tal pesadumbre, pero tal parece que fuimos diseñados para siempre llevarnos la contraria. Cuando las personas necesitan estar ecuánimes y accesibles en todo momento, el comportamiento humano es aún más estúpido y llega a límites inimaginables. La gente a tu alrededor ya no tiene sentido de ayuda a los demás y sólo utilizan la "creatividad mexicana" para inventar formas diferentes de joder al prójimo.
Hasta dónde ha llegado la sociedad como entorno viable en México?
Debo reconocer que hay lapsos que me generan miedo, y no es que no sepa sobrellevarlo, sino porque no quiero terminar siendo una oveja negra más de éste rebaño. Sinceramente no sé sí es que todo está demasiado contaminado pero considero que a todos les ha sucedido lo mismo. Lo que las personas nunca llegan a entender, es que todo terminará hasta que uno se enfrente a otro, y a más, y a todos. Sólo hasta entonces, empezarán a llover sobre nosotros los restos de tan aparatoso colapso.
