El hecho de tener que extrañarte me mata, hace que me sienta la persona más
miserable y perdida de este mundo, no te lo voy a negar. Tampoco puedo considerarte una guía moral en
mi vida por qué yo no podría serlo para nadie: te imaginas, yo como un ejemplo a
seguir? Mucho menos puedo hacer que cambies de opinión, yo nunca fui una
persona que creyera en si mismo o en sus ideales. Tal vez parecería que sigo
avanzado lentamente pero no, por ahora te espero con la esperanza guardada en un
cajón, temblando de frio bajo la noche iluminada por una luz tenue, pidiendo al cielo que algún día regreses aquí; a ésta que es tu casa...
Quizá mañana.
Quizá mañana.
Si tan solo supieras...
ResponderEliminarQue hoy te necesito más que nunca.
Ay...tu comentario habla más fuerte que tu propio texto,amigo.Es conmovedor,de verdad...
ResponderEliminarEsa esperanza hay que sacarla del cajón, y creer más en uno mismo y sus valores, para poder alcanzar los objetivos.
Mil abrazos a ese corazón.