Cuando escribo en esta plataforma, me siento muy bien porque imagino que mucha gente estará ansiosa por leer mis anécdotas de media noche, pero siendo realistas, el alcance de mis notas es casi nulo. Sin embargo, me gusta esta privacidad, me gusta que personas seleccionadas específicamente tengan acceso a esta parte tan reservada de mi vida.
En fin, les hablaré un poco de este día.
Más tranquilo por ratos, llevo horas en travesía y el lugar empieza a equilibrarse de tal forma que ya no es tan desagradable. Regresaré mañana a casa, quizá en dos días, no lo sé. Me hubiera gustado celebrar con mi madre, aunque sea amargada y no le emocione mucho el 10 de mayo. Extrañé también el fútbol de fin de semana con mis camaradas de juego, extrañé mi trabajo y en la escuela extraño a mis amigos, a mis vecinos, pero ya, pronto estaré de regreso. Estuve muy agotado últimamente, triste en momentos, lleno de tensiones y preocupaciones y un escape aventurero se antojaba demasiado; saqué mis ahorros y una vez más salí a la carretera. Hoy me encuentro lejos de casa, lejos relativamente, lejos está Australia o Timbuktú, pero me siento feliz, olvidándome un poco de ti, de tus gustos y de los míos, porque cuando regrese, estarás sobre el buró, recordándome lo que nadie se imagina.
Me da risa porque esto suena como un diario, pero el mundo no se acaba.
Al menos viendo este lugar sé que hoy no se termina.

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Que sería de mi si no soñara...