Nogales, Sonora.
Llegué odiando viajar solo, cansado, pero me entusiasmaba la aventura de llegar hacia Tijuana, esperando lo de años anteriores, lleno de grandes hazañas, viejos recuerdos y anécdotas que contaré por muchas noches. Lo que más me preocupaba era la soledad carretera por la madrugada, la inseguridad, la prisa por llegar a otros rumbos y saber que anochecería cuando más cansado fuera en el trayecto. Quizá ya no vuelva a ir en mucho tiempo, por lo menos en los próximos 2 años. Ya habrá tiempo para hablar de mi viaje que de entrada, muestra la oportunidad de continuar con mi bitácora.
Llegué odiando viajar solo, cansado, pero me entusiasmaba la aventura de llegar hacia Tijuana, esperando lo de años anteriores, lleno de grandes hazañas, viejos recuerdos y anécdotas que contaré por muchas noches. Lo que más me preocupaba era la soledad carretera por la madrugada, la inseguridad, la prisa por llegar a otros rumbos y saber que anochecería cuando más cansado fuera en el trayecto. Quizá ya no vuelva a ir en mucho tiempo, por lo menos en los próximos 2 años. Ya habrá tiempo para hablar de mi viaje que de entrada, muestra la oportunidad de continuar con mi bitácora.

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Que sería de mi si no soñara...