Cuando yo comencé con todo esto, estaba en el mejor momento de la escritura, para mi propio gusto, pero como escritor personal quise avanzar y dejar un momento en alguna parte y este espacio me obsequió lo que un cuaderno no podía. Deseé por muchos años que días como hoy llegaran para recordar y verme en las líneas de los textos, para sonreír del tiempo que quedó detrás, para dar gracias por las personas que conocí por este medio y que yo nunca olvidaré, por las que lo influenciaron para bien o para mal, por las que siguen aquí y por las que ya nunca regresarán. Sin embargo, la parte dolorosa del proceso siempre estableció sus propias reglas; aún así no perdí el rumbo y sabiendo todo lo que la escritura conllevaba, decidí establecer mi criterio y no dejarme influenciar por nadie que siguiera el camino del abandono.
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Que sería de mi si no soñara...