Ya se termina otro año. Y desde que empezó me propuse a vivirlo y nunca dejar de hacerlo; con más ganas y más tiempo para meditarlo y entenderlo, para seguir siendo el mismo, el mismo que una vez comenzó y no se detendrá por nada y para nada. Solo me queda agradecerte por tu tiempo y tus ganas de quedarte, por no huir cuando más te necesité. Gracias por tus atenciones y tus favores, tu entorno, tus ideas, tus pensamientos, tu amor y tu confianza. Gracias por estar aquí y no dejar todo de lado. Solo me resta decirte que el próximo año será mucho mejor, con más actitud y más contorno en mis limitaciones, con más fuerza para vivir pero sobre todo: con más esperanza para lo que venga.
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Que sería de mi si no soñara...