Gris se ha vuelto el cielo aunque estaba amaneciendo
y el azul de tu silencio es el que ha hecho oscurecerlo,
no es el verde de los ojos, ni unos labios rojos
porque no existe el color en la tormenta de tu cuerpo.
Son los relámpagos seguidos de los truenos
que suenan cada vez que te echo un poco más,
un poco más, un poco más... de menos.
Shinoflow
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Que sería de mi si no soñara...