No me tengo de pie, por ahora no puedo sostenerme. Me duele el corazón y lo poco que me queda de noche no puedo conciliarla en sueño, he dormido mal. De algún modo, se resiente demasiado cuando adoras a alguien con toda el alma e irremediablemente dejas de importarle: duele, eso duele mucho. Por ahora trato de no pensar. Pienso de un modo confuso, desordenado, fragmentario: estoy un poco perdido en la soledad. Sin embargo, a pesar de todo ella está dentro de mi, la siento tan cerca de mi y es tan raro porque aquí estoy completamente solo, no entiendo. Me pregunto si de verdad estoy solo, no lo sé, creo que si, yo no tengo a nadie, nunca tuve a nadie, solo ella estaba conmigo, única, sutil, preciosa, inigualable, solía ser la única que estaba conmigo: pero se cansó de mi.
Después de caer y no morir, queda en mi una pequeña parte de esperanza que protesta fuertemente, pero quizás a causa de la necedad de endurecerme ya no podré detenerla a tiempo. De todas formas, eso no lo elegí yo, yo no tengo la capacidad para elegir; nunca la tuve, nunca he elegido nada, es la soledad la que vino a mi y no yo quien la eligió. Ahora es la tristeza quien ha roto esa barrera, yo tampoco la elegí y protesto débilmente a eso, porque no me quiero hacer la víctima pero sufro de la situación.
Todo me hace pensar de la misma forma confusa y fragmentaria.
Tengo mucho miedo y me hago muchas preguntas:
Me odia? Me olvidó? Ya no le importó? Me recuerda aunque sea a veces?
Todo me confunde, todo me entristece, no quisiera pensar en lo peor pero no puedo. Es tanta la angustia y el dolor que a veces la imagino perfectamente gritando frente a mi: "Tonto, qué te creíste, ya largate, ya no te quiero, fuera". Yo también le grito algo, pero a decir verdad ningún sonido sale de mi boca...
"me falta valor para mirarte y decirte que tu no hiciste nada mal, que yo soy el poblema" asi de simple.
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