lunes, 16 de mayo de 2011

Historias sin contar


Tardes de lectura en una mecedora y noches que me quitan el sueño.
Los vacíos los lleno con recuerdos y los vomito revueltos entre mis entrañas.
Después camino sobre alguna cuerda floja.
Intento desatar nudos en cabos que estaban sin atar.
Trato de reacomodar ideas e ironías que en mi cabeza no han dejado de accionar.
La noche se hizo día cuando el sol se había escondido, cuando tu sueles estar conmigo porque te veo al despertar.
Veo un par de lentes en el buró y un retrato con tu imagen; ganas inmensas de seguir durmiendo porque despierto ya no sé si sigo siendo el mismo.
Huyo existencialmente de algún sueño recurrente.
El insomnio me sirve para matar el sueño o al menos entretenerlo un poco.
Sábados de gritos, golpes, regaños, frustaciones y sermones aburridos.
Días donde busco tus besos en mis ojos y tus ideas en mi destino.
Los recuerdos son silenciadores de mis versos en uno de mis tantos relatos escritos.
La tarde llega y no logro terminar tu canción, donde las rimas se hacen asonantes, interesantes, hipnotizantes.
Todo comienza y termina pensando en que ojalá nunca me olvides...

Que fastidio es ser como yo, no crees?

6 comentarios:

  1. Claro. Yo no se como te aguantas.

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  2. mejor romper con lo que nos duele aunque sea de manera alterna
    salu2

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  3. Y yo qué te digo? En la situación en la que me encuentro ahora mismo, tu entrada es fiel reflejo de parte de lo que me pasa. Por qué las relaciones son tan difíciles?
    Un besazo y gracias por estar.

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  4. Al contrario, lo extraordinario habita en cada uno de nosotros, aunque muchas veces ni lo notemos.

    Me quedo con esto: "El insomnio me sirve para matar el sueño o al menos entretenerlo un poco."

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Que sería de mi si no soñara...